Inherente al hombre ha sido la necesidad de comunicarse, desde las más primitivas formas humanas se ha buscado un código mediante el cual se diera un proceso de transmisión de ideas. Conforme el tiempo transcurría, la evolución del pensamiento del hombre modificó el código primigenio hasta convertirlo en un sofisticado y elaborado lenguaje.
El tiempo avanza y el hombre se va agrupando en diferentes estructuras sociales creando clases y jerarquías que le permiten acumular excedentes económicos y tener poder adquisitivo, de repente surge un modelo económico donde el poder es depositado en el poseedor de los medios de producción, nos olvidamos de monarcas y sacerdotes y le damos la bienvenida al poder a la clase emergente, la burguesía. Anunciada con el ruido de la maquinaria comienza la revolución industrial, la producción en masa y la locura de las marcas, más producción en menos tiempo se convierte en un lema colectivo. La historia sin pausa alguna se sigue escribiendo, y la guerra entre capitalistas se torna más intensa pues se trata de vencer a los límites naturales: la velocidad y la gravedad. El avance de la tecnología va dejando ideas germinadas en forma de utensilios novedosos con lenguajes propios y facilitando la vida del hombre, ordenadores. Es por demás decir que la velocidad ha sido el factor a vencer también para este sector pues surge un desfile de avances y mejoras para establecer una interacción entre usuario y ordenador.
Llegamos a la era del consumo, comprar deja de ser un verbo en infinitivo para convertirse en presente continuo, todo es desechable y prescindible, nos vemos inmersos en un sistema de desecho, un sistema que fluye a una velocidad inalcanzable. La comunicación entre individuos siempre había sido bastante restrictiva, influían factores demográficos, lingüísticos, geográficos, temporales, por nombrar algunos, sin embargo nace la comunicación global, se crea una red que une a todo el mundo y se eliminan los factores que alejaban a los individuos, se hacen posibles cualidades que creíamos inalcanzables, surge la simultaneidad y se supera al tiempo y al espacio.
El avance tecnológico se logra mediante un cúmulo de ciencias y disciplinas fundidas, dentro de esa mezcla se encuentra el diseño, este, sin perder su función esencial, muta para poder satisfacer a una nueva era, la digital. El diseño digital se hace necesario para una óptima propagación de mensajes de manera global, ya existiendo una red y una interfaz tan compleja es necesario elaborar sistemas de navegación basados en pictogramas tal como en la realidad material existen señales viales. Tomando en cuenta que el modelo social es consumista se abre un nuevo campo a explorar, la guerra entre marcas trasciende al ciber espacio donde todos tienen las mismas posibilidades y acceso a los dominios desde la micro empresa hasta los grandes monopolios, ahora no sólo se trata de bombardear a los consumidores en potencia con publicidad mal pensada, la persuasión y la creatividad hacen a una campaña eficiente.
Podemos pensar que en la nueva era el diseño digital es la respuesta a todas nuestras carencias humanas pues se crean realidades, se construyen puentes entre puntos geográficos distantes y se tiene un acceso ilimitado a cualquier cosa, sin embargo esto es un arma de doble filo, la atención está tan centrada en hacer la navegación en el ciber espacio de forma natural que prácticamente es dar contenidos masticados a un público carente de conciencia e inteligencia. Personalmente creo que sería absurdo estar en contra del diseño digital y los avances de esta época, sería comparable a oponerme a la creación de la bombilla eléctrica o satanizar la invención de la imprenta. Todos los avances representan logros y evolución de pensamiento, el progreso hace que nos diferenciemos de los animales al modificar el entorno según nuestras necesidades y carencias. El problema realmente no es el diseño, no es la interfaz, no es la era digital, el problema radica en la apatía y mediocridad del usuario, no se puede juzgar a una herramienta se juzga al que la opera; esto nos hace pensar en el operador, ¿cuál es la verdadera motivación de dar contenidos masticados, y crear interfaces para tontos? La respuesta es evidente, una sociedad que no piensa tampoco habla, no juzga no critica y no exige. La ciudad de Oaxaca es rica en cultura y pobre en educación, se ha caracterizado por mantenerse al margen del ritmo de vida acelerado y guardar celosamente sus tradiciones por lo cual en ocasiones se queda relegada en cuanto avances tecnológicos generando una resistencia hacia la era digital. Es una lucha inútil y perdida la que hace en contra del progreso porque se toma como enemigo a algo que puede ser una herramienta de proyección. El diseño digital representa para la sociedad oaxaqueña un posibilidad real de competencia pues es la plataforma al mercado global, se abre una ventana al primer mundo. El reto es ahora para los comunicadores visuales, diseñadores digitales pues se tiene que encontrar el balance perfecto entre tradición y progreso, combinar el estilo barroco que caracteriza a nuestra gente con la simplicidad y usabilidad, sacar los conceptos de los libros y llevarlos a la praxis, verdaderamente fundir la estética con la función.
Flor de María Díaz Contreras
Tarea 1 para 22 de julio 2011
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