Entre los medios más destacados en el contexto de Oaxaca se encuentran los Carteles, que como bien indica Barfoot “proporcionan a los anunciantes multitud de posibilidades y son un medio de comunicación muy poderoso, muy visible y efectivo”[1] empleado no sólo para promover un producto, sino también como símbolo de protesta social de las clases sublevadas pertenecientes al estado; como vía para dar a conocer eventos culturales, filosofías y cosmogonías de un movimiento ideológico, social, artístico o cultural creado y conceptualizado por artistas gráficos, diseñadores, literatos e intelectuales. Así pues, “los carteles se han convertido en una parte integrante del paisaje urbano y, a diferencia de otros medios, como la televisión y la publicidad impresa, sólo necesitan la calle para existir”[2].
Los carteles se han vuelto tan cotidianos que ya forman parte de nuestra alfabetidad visual; los mensajes son descodificados con mayor facilidad debido a que en el contexto de Oaxaca el cartel es y será un hito de los medios de comunicación, por ello no basta sólo con conocer la estructura del cartel y sus alcances, también hay que considerar aspectos importantes para que el mensaje se comprenda de la mejor forma posible, ya que al vivir en un contexto en el cual el cartel se vuelve común y cotidiano se dejan atrás aspectos básicos como que el mensaje debe ser claro y de fácil lectura.
Como bien lo mencionaba en líneas anteriores Oaxaca es un Estado en el cual el uso del cartel ha servido como símbolo de lucha social y para difundir a su vez eventos de índole cultural; más allá de ofrecer un producto o representar una marca, la publicidad que se hace va encaminada a promover un evento, movimiento e ideología. Por su parte el cartel ha dejado una gran herencia en el cómo se lleva la publicidad a los posibles consumidores, abriendo paso a la publicidad en medios de transporte, que de un tiempo para acá ha cobrado gran fuerza como medio eficaz para publicitar a las empresas locales; si bien es cierto el manejo de la imagen y la pregnancia de estas campañas no están contenidas bajo un concepto de cuidado y planeación, sí cumplen con una deficiente pero segura fase primigenia de comunicación, la cual es dar a conocer un servicio o producto e indicar al posible consumidor en dónde puede comprar su producto o servicio. Es decepcionante el concepto de publicidad en nuestro Estado; aún estamos en plena gestación de conciencia de lo que es un equipo creativo enfocado al diseño y a la publicidad, ya que se distorsiona la visión que se tiene sobre ello bajo ofertas que se anuncian como imprima su lona por sólo $59.00 y el diseño es gratis, por ende se devalúa la calidad del producto, ya que el objetivo de este tipo de micro empresas es cuantitativo y no cualitativo. Por otro lado la televisión funge como un elemento importante, es un medio que bombardea a cada segundo a los espectadores creando una necesidad de consumo; estamos acostumbrados de la misma forma a ellos, es algo ya cotidiano ver anuncio s pagados por las grandes transnacionales. Pero si se trata de las emisoras locales aún falta mucho para lograr proyectar una buena imagen de marca y consolidar este medio como catapulta que impulse el desarrollo publicitario de las empresas locales.
Existen otros medios de comunicación masiva, con los que el consumidor se siente familiarizado e identificado. “El avezado lector de periódicos o revistas está muy acostumbrado a las imágenes y acepta su efecto comunicativo instantáneo con mayor facilidad que el de un texto extenso”[3] los anteriores, son los más comprometidos en llevar un mensaje conciso, que pueda captarse con calma y razonamiento; sin embargo el primero se ve limitado a anuncios concretos con características de espacio reducido y escritos a sólo dos tintas; mientras que el segundo permite formatos originales, los cuales permiten un mayor alcance. Situados estos referentes a Oaxaca, encontramos que los primeros están aglutinados de anuncios poco llamativos y tediosos .En cuanto a los segundos, dada la globalización encontramos estos medios impresos en todas partes, son cotidianos, llenos de imágenes publicitarias, cuidadas y planificadas; en Oaxaca se hace un intento editorial que inserta propaganda y publicidad, estos documentos son de libre distribución. Sin embargo, aún queda un gran camino por recorrer. Sí, en cuanto a diseño y publicidad; vale la pena contextualizar a los oaxaqueños, de las diferencias que existen entre ambos y el cómo llevar a cabo una buena campaña para promocionar sus productos o servicios.
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