viernes, 5 de agosto de 2011

Análisis:Publicidad en oaxaca

Publicidad en Oaxaca … ¡Todavía No¡

En el estado de Oaxaca aún es muy pronto para hablar de la existencia “real” de la publicidad. Cuando conocemos el extenso campo en el que la publicidad se desarrolla y todo lo que se puede conseguir a través de su buen uso, sobre todo en los medios de comunicación, es fácil concluir que estamos “en pañales”.

El trabajo de los diseñadores gráficos y publicistas se encuentra ante un gran reto. Un entorno social y empresarial con “muy poca” o quizás “nula” cultura publicitaria y poco deseo de arriesgarse para innovar y alcanzar públicos meta.

Hablar de una campaña exitosa, ideas creativas o la capacidad para atraer a un público meta, aún no se encuentra dentro del lenguaje ni en la mente de los empresarios y el público masivo.

Hasta ahora podemos ver en calles, periódicos, mensajes televisivos, radiofónicos, revistas e incluso portales de comunicación de la web – realizados en Oaxaca - con una publicidad incipiente, en la que sobresale la falta de investigación, análisis y estudio.

Los mensajes son creados al por mayor – con excesivos discursos - sin pensar llegar a través de la publicidad a un público meta deseado.

Un simple recorrido por la ciudad, la revisión de cualquier periódico, o escuchar los anuncios por la radio, nos permite ver solo “composiciones insípidas” (no diseño) que como consecuencia no tienen ningún efecto publicitario.

Uno de los medios más usados en Oaxaca, es el cartel, lo vemos por doquier y, a pesar de ofrecer al anunciante una multitud de oportunidades como medio de comunicación poderoso, lo seguimos viendo con un derroche de barbaridades.

Si alguien quiere vender sillas, sillones o colchones, pide al mejor dibujante de su familia, que dibuje una silla, sillón o colchón, o que tome una fotografía para anunciar su venta.

Se insiste hasta el cansancio en la falta de capacidad, imaginación o creatividad del público objetivo. “hay que darle todo digerido, porque no entiende” parecen decir los carteles. Si alguien quiere anunciar un concierto, le coloca una nota musical o un piano y asunto arreglado.

En el 2006, durante el movimiento magisterial y la APPO fue posible ver carteles con imaginación denunciando el acontecimiento, pero si hablamos del empresario o comerciante, estos se resisten a cambiar sus puntos de vista.

En Oaxaca tenemos un gran reto, el de cambiar la mentalidad conservadora. El proceso es difícil porque la población se niega al cambio, no quiere “arriesgarse” a ser distinto, a llamar la atención, por el contrario, prefiere mantenerse “con un bajo perfil”, pasar desapercibido, sin sorprender a nadie con su producto. De esta manera piensa que “no la riega” y por lo tanto no será objeto de burlas o de que alguien lo vea como fuera de lugar.

Sin confianza en un equipo de diseño, repite lo que hacen los demás, lo trillado, pensando que así se tienen éxito.

El oaxaqueño como el mexicano, no está acostumbrado al cambio. La población en general se resiste a modificaciones por mínimas que sean. Se resiste a la ampliación de una calle, colocar una velaría, sembrar árboles, abrir nuevas empresas, se niega a todo y cuando las Instituciones pasan por encima de su forma de pensar y construyen lo que hay que construir, simplemente, disfrutan de los resultados, como si nunca se hubieran opuesto.

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